D. JESUS AMPARADO DE LA ROCHA

Sacerdote Rector de la Capilla .

DE LA CUARESMA A LA PASCUA

Queridos amigos/as: Un Saludo muy cordial en el Señor. Su paz os acompañe siempre.


Nos encaminamos con decisión al tiempo santo de Cuaresma. “Como busca la cierva corrientes de agua, así mi alma te busca a ti, Dios mío” (Salmo 41).


El camino de la Cuaresma es tan grande que nunca lo agotaremos y es tan piadoso que nunca nos cansaremos y nunca acabamos de comprender. El misterio no está en la Cruz, sino en el que está crucificado en ella. La Cruz con Cristo es fuente de bendición.


Por eso, al comenzar la santa Cuaresma hemos de poner nuestra mirada en Jesucristo porque El es la imagen que queremos grabar en nuestro espíritu, debe ser el tema de nuestras meditaciones y el aliento que hará posible nuestra transformación interior. En eso consistirá nuestra Pascua: pasar del pecado a la gracia (conversión), de una vida cristiana mediocre a una vida que refleje a Cristo en nosotros (santidad). Tenemos que morir con El para resucitar con El. Y eso siempre.


Cristo no solamente resucitó aquella mañana del domingo – después de su pasión y muerte, sino que resucita entre nosotros y en nosotros. Por eso es “nuestra Pascua”.


Consecuencias: Es un proceso de lucha contra el mal y de superación de la muerte (que es el pecado). Que la paz derrote a la violencia, que el perdón supere a la venganza, que la alegría se imponga sobre la tristeza, que la solidaridad prevalezca sobre el egoísmo, que la esperanza levante el desánimo y la depresión…


La Cuaresma nos brinda infinitad de gracias del Señor para realizar y conseguir lo que San Pablo decía a los gálatas: “Vivo yo, pero no soy yo, es Cristo el que vive en mí”.
Medios:

  1. Oración: Personal, comunitaria y litúrgica, a solas con el Señor abriendo de par en par la puertas del corazón.
  2. Penitencia: Dejar todo aquello que impida nuestra conversión y acercamiento a  Dios. Hacer con gusto lo que no me gusta, si me lo pide el Señor, y hacer con agrado, sin distinción de personas, lo que puede ayudar a los demás.
  3. Limosna: “Lo que hacéis con uno de mis hermanos más pobres lo hacéis conmigo” (Mt.25). Poner en práctica las Obras de Misericordia.                                                                               

Vamos a emprender el camino reconociendo que somos débiles (miércoles de ceniza), pero con El lo podemos todo. Morir con Cristo para resucitar con El a una vida nueva, siendo así luz para los que viven en la oscuridad. 

Con afecto fraternal.
Jesús Amparado de la Rocha. Sacerdote.


OTRAS CARTAS DEL RECTOR DE CAPILLA

  1. Adviento y Eucaristía
  2. La Eucaristía Fuente de Vida
  3. Venid Adoradorores, ¡ Adoremos !