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IV Aniversario de la Adoración Perpetua |
Don Carmelo:
«Solamente la Eucarística puede salvar al mundo de todos sus peligros»
La Adoración Eucarística Perpetua, que tiene su sede en la capilla de la Inmaculada Concepción de Toledo cumplía el pasado 11 de febrero cuatro años de su fundación.

La celebración se adelantó al día 6 de febrero, en la iglesia de los padres jesuitas, donde don Carmelo Borobia presidió la Santa Misa. En una iglesia llena de fieles no faltaron los niños adoradores, que estaban en primera fila.
El obispo auxiliar en su homilía dijo que «adoramos a Dios porque es el ser supremo, el Creador, el que merece toda la honra y la gloria». También destacó la presencia de Cristo mediante la Eucaristía, en donde permanece cerca del hombre: «Mediante los sacramentos nos acompaña también en la vida; primero por el Bautismo, después la Confirmación y después la Eucaristía. Todo eso nos lo ha dado Dios, todo eso es cosa de Dios. Y nosotros, como auténticos hijos de Él, lo vivamos en esa actitud humilde de todo hombre que reconoce a Dios y a su Hijo Jesucristo». «Pero este Hijo suyo –añadió– no sólo nos ha salvado, no sólo nos ha liberado, se ha quedado también con nosotros en la Eucaristía. Su compañía nos lleva y nos llama a postrarnos ante Él en posición de adoración. Lo más importante y el gesto más importante del hombre puesto en el mundo es la adoración de Cristo Eucaristía».
La celebración fue un momento de acción de gracias por la Adoración Eucarística perpetua de Toledo, a la que se suman las de Talavera de la Reina y, próximamente, Torrijos.
Por eso don Carmelo recordó que «esta Adoración Perpetua es para nosotros motivo de dar gracias a Dios y por eso celebramos esta Eucaristía. Estamos aquí muchos sacerdotes que creemos la importancia de la adoración en el mundo, la adoración a Cristo Eucaristía.
Y estamos aquí porque todos los días, día y noche, adoramos a Cristo en la Eucaristía».
« ¿Hay algo más maravilloso que sentirse criaturas de Dios que sentirse adoradores de Dios?», se preguntó don Carmelo. Para concluir afirmando que «solamente la Eucaristía, solamente la adoración puede salvar al mundo de todos sus peligros, solamente la Eucaristía, la adoración de los hombres y mujeres a la Eucaristía nos dará al mundo las fuerzas para seguir a Dios y a Cristo».
Después de la Eucaristía el Santísimo salió en procesión por las calles adyacentes, acompañado por centenares de fieles, realizando una estación en la puerta de la capilla de la Inmaculada Concepción del Arzobispado de Toledo, sede de la Adoración Perpetua, en la que permanece expuesto durante las 24 horas del día y todos los días del año.
La Adoración Perpetua de Toledo cuenta con cerca de medio millar de voluntarios que, en turnos de día y de noche, dedican un tiempo semanal a la oración ante el Santísimo.